EL DADO NO TE DEBE NADA
Nuestro cerebro quiere que el azar lleve las cuentas. El dado, por desgracia, no está de acuerdo.
Has perdido cinco veces.
Así que ahora toca ganar.
¿Verdad?
No.
El dado no sabe que estás enfadado.
Una moneda no recuerda que ha salido cara cinco veces seguidas. Si es una moneda equilibrada, la siguiente tirada sigue teniendo las mismas probabilidades que antes.
Nuestro cerebro, sin embargo, detesta esa idea.
Queremos que el universo lleve las cuentas:
Cara. Cara. Cara. Cara. Cara.
«Bueno, ya está. Ahora claramente toca cruz.»
No.
El universo no tiene Excel.
Cada partida nueva empieza con una noticia bastante desagradable:
el azar no te debe absolutamente nada.
